Review of Drunken Angel (1948) by Antonio R — 16 Apr 2005
Viendo [i]El ángel borracho[/i] asiste uno a un acontecimiento histórico en el cine universal: la primera de dieciséis colaboraciones entre Akira Kurosawa y Toshiro Mifune. Mifune, con 28 años, interpreta a un gangster enfrentado a la muerte en forma de tuberculosis y la traición en forma de un antiguo compinche recién salido de prisión. La octava película de Kurosawa, además, cuenta con su otro gran actor, Takashi Shimura, en el papel de un médico estrafalario que se bebe su cuota de alcohol clínico a falta de mejor licor.
LADO BUENO: Aparte de la presencia de Mifune y Shimura, dos colosos irrepetibles, hay que mencionar la estupenda música, en particular los temas de guitarra, y todo lo que atañe a guión y dirección. Esta es una de las películas de posguerra de Kurosawa, en las que prima el poder simbólico de ciertas imágenes (en este caso un charco enorme de agua putrefacta), la crítica social (aquí la chulería de las mafias) y el reflejo de la americanización acelerada del Japón ocupado, que no desagradaba del todo al director, y que le daba pie para estupendas escenas en salas de baile. Para acabar con lo bueno, la escena final de la pelea a cuchillo es un prodigio de montaje y sonido.
LADO MALO: A pesar de ser excelente, no es esta una de las mejores obras de Kurosawa, y peca de los clásicos diálogos inanes que salpican de cuando en cuando sus películas. Sin embargo, el ocho es más por comparación con otras, enormes obras monumentales que vendrían después, que por demérito real de esta pequeña película.
EN TRES (3) PALABRAS: Estupenda pero modesta.
This review of Drunken Angel (1948) was written by Antonio R on 16 Apr 2005.
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