Review of The Wages of Fear (1953) by Antonio R — 21 Apr 2006
La mayor parte de los críticos prefieren [i]El salario del miedo[/i], el primer gran gancho de izquierda lanzado al público internacional por Henri-Georges Clouzot (fue la primera película en llevarse el premio gordo tanto en Cannes como en Berlín), antes que el siguiente, [i]Las diabólicas[/i], que comenté hace unos días. Discrepo, aunque no demasiado. [i]El salario del miedo[/i] es una película tan milimétrica y tensa como su sucesora en el canon Clouzot, aunque en términos bastante diferentes. En [i]Las diabólicas[/i] se juega con la culpa y la venganza supernatural. En [i]El salario del miedo[/i], por contraste, lo que hay es riesgo físico y callejones sin salida. En un pueblo perdido de un país latinoamericano sin nombre, exiliados de todas partes del globo sobreviven como pueden, sin posibilidad de escape. Cuando la compañía petrolífera estadounidense que controla el cotarro necesita cuatro conductores para una misión suicida, el dinero llama a los más desesperados. Hasta conducir camiones viejos cargados de nitroglicerina por rutas impracticables es preferible a morir lentamente en Las Piedras.
LADO BUENO: Modelo del thriller de tensión continua, [i]El salario del miedo[/i] tiene una segunda mitad que emboba cosa fina. La competición/colaboración entre los conductores, y los obstáculos que encuentran en su camino (se podría hacer un buen videojuego) no dan descanso al pulso del espectador. Yves Montand, que tuvo aquí su primer papel protagonista, resulta ser un héroe rocoso y funcional. Los otros tres temerarios, Peter van Eyck, Folco Lulli y, sobre todo, Charles Vanel están por encima de la media. Y ese final es de los que ya casi no se ven.
LADO MALO: No me acaba de convencer la primera parte. No niego que contribuye a crear la familiaridad necesaria con los personajes para que luego nos mordamos las uñas temiendo por sus destinos, pero el ritmo se hace a veces soporífero. Además, el gazpacho de idiomas está muy bien, pero personajes supuestamente hispanohablantes como el posadero o la chica interpretada por Véra Clouzot hacen gala de unos acentos bastante lamentables. Esto, junto al hecho de que la Clouzot esté siempre estupendamente maquillada a pesar de dedicarse a fregar suelos de rodillas, me saca de la película.
EN TRES (3) PALABRAS: Gran segundo acto.
This review of The Wages of Fear (1953) was written by Antonio R on 21 Apr 2006.
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