Review of Monsieur Verdoux (1947) by Antonio R — 20 Feb 2006
Después de [i]El gran dictador[/i], y ya habiendo dicho un adiós definitivo a su personaje del vagabundo con el que ganara fama y fortuna en cantidades ingentes, Chaplin se tomó un descanso, en parte obligado por escándalos personales (una actriz afirmaba estar embarazada de él). Se supone que [i]Monsieur Verdoux[/i] era un proyecto de Orson Welles, que Chaplin iba a protagonizar. Sin embargo, nervioso ante la nueva perspectiva de no llevar las riendas él mismo, Chaplin optó por comprarle el guión a Welles y rehacerlo a su gusto. Al final, aunque parece ser que gran parte del guión seguía siendo de Welles (que sólo aparece en los créditos como creador de la idea inicial), Chaplin hizo suya la película y la convirtió en una especie de ariete para derribar su imagen pública anterior y reafirmarse en la del polémico izquierdista, odiado por la prensa reaccionaria, que se había ido creando a su alrededor. En los días de McCarthy, esto no era ninguna broma, y [i]Monsieur Verdoux[/i] fue un fracaso considerable en EE UU, si bien en Europa fue bien recibida. Para los que no lo sepan, Chaplin interpreta a una versión amable de Landrú, que engatusa y asesina a señoras pudientes para quedarse con sus ahorrillos, pero que al fin y al cabo lo hace para mantener a una esposa inválida y un hijo rubio y angelical.
LADO BUENO: Comedia negra elegante y aguda, [i]Monsieur Verdoux[/i] pincha con más saña en los segmentos que muestran la actitud de dedicado hombre de negocios del asesino. Contando billetes a toda velocidad, consultando horarios de trenes y bancos, y gestionando sus inversiones por teléfono, Verdoux demuestra ser un [i]businessman [/i]tan entregado a sus negocios como el que más. Chaplin interpreta al barbazul con un histrionismo inicial que poco a poco deja paso a una frente preocupada y unos ojos apagados cuando el desastre se cierne sobre él. Sin embargo, quien se lleva la película de calle es Martha Raye, verdaderamente repelente en su papel de la gritona señora Bonheur.
LADO MALO: A Orson Welles no le importó mucho al parecer que Chaplin se apropiara de su guión, porque no le parecía de su mejor cosecha. La verdad es que, aunque brille por momentos y mantenga el interés bastante alto, el desarrollo de la historia es bastante irregular. Toda la parte final, el enjuiciamiento de Verdoux y sus últimas, amarguísimas líneas de diálogo, a pesar de llevar el peso ideológico de la cinta, están muy desangeladas en comparación con el vitriólico esperpento de la primera parte. ¿Y qué puñetas pasa con la familia real de Verdoux?
EN TRES (3) PALABRAS: Chaplin sin azúcar.
This review of Monsieur Verdoux (1947) was written by Antonio R on 20 Feb 2006.
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