Review of Tristana (1970) by Zoran S — 02 Aug 2008
Tristana es huerfana. Tristana esta sola. Tristana es bella.
Tristana es huerfana y bella y tiene un tutor: Don Lope. De a poco Don Lope pierde de vista a la ninia y se apasiona por la mujer, intercambio de posiciones familiares, la hija deja lugar a la esposa. Dirigida por Luis Bunuel en 1970, basada en una novela de Benito Perez Galdos, en un insoslayable ejemplo de adaptacion cinematogra¡fica de un texto literario.
Quienes buscan en una adaptacion al cine un fiel reflejo de lo q esta escrito en el antecedente literario, se sentiran defraudados ante el visionado de TRISTANA. Olvidandose del peso especifico q conlleva adentrarse en el mundo perezgaldense, Bunuel no abandona sus obsesiones, reiteradas a lo largo de toda su cinematografia. El amor, el deseo, las relaciones q entablamos entre nosotros para conseguirlos o mantenerlos, o no perderlos.
Don Lope, interpretado magistralmente por Fernando Rey, es un dandi venido a menos, representante de una epoca q ya fue, imposibilitado de adaptarse al mundo q lo circunda. La aparicion de Tristana, hermosa como siempre la Deneuve, cambiara sus habitos y rutinas. Calzandose las vestiduras de un Pigmalion sanchopancesco en sus decires y muchas veces oteliano en sus acciones, vera en ella una posibilidad de cambiar todo lo malo de esa sociedad, todo eso q refleja su hermana, la beata.
Ese mundo, en la q lo militar y lo religioso van de la mano, en la cual el pueblo son curas y milis, en la q el toque de queda y el son de las campanas marcan el ritmo de vida de sus habitantes, Don Lope se convierte en otro represor, quien subyuga constantemente el espiÂritu de libertad de Tristana, a quien necesita como las plantas al sol. Esa necesidad, ese deseo incontrolable, convertira a Don Lope en uno mas de ellos. Conservador, adusto, intentara convertir a Tristana en una escultura, tan gellida como el marmol.
Pero el deseo, ese motor primario en el cine de Don Luis, prendera las llamas de la rebelion en su pupila. La aparicion del guapo pintor, es un detalle, ella se hubiera ido con cualquiera, hasta con el mudo, al mismo mudo q si bien no se entrega le otorga el privilegio de ver la divinidad (al mostrarles las tetas). Pero se mira y no se toca, ya sabemos lo q les pasa a los q quieren tocar a dios, preguntenle sino a los cazadores del arca perdida.
Tristana escapa. Tristana se enferma. Tristana vuelve.
Vuelve a la casa en donde nunca pudo se ninia, a la casa en la q fue amada hasta la locura. Con una pierna menos (genialidades del guion, gracias), su caminar no solo no se apacigua, se hace mas frenetico, mas urgente. Don Lope, sin hermana y con unas cuantas pesetas de mas, solo le queda pasar el invierno departiendo con los simpaticos y pedigunios sacerdotes, q lo unico q pueden ofrecerle es la companiÂa, mas nada.
Tristana volvio. Tristana acecha. Tristana ejecuta.
El invierno siempre fue duro, la naturaleza anio a anio vuelve a intentar destruirnos con su friÂa estela blanca. No lo ha conseguido, pero cabeza dura como toda dama, no se rinde. Tristana tampoco, si las puertas se cerraron para ella, abrira una ventana.
Una campana cuyo pendulo es la cabeza decapitada de nuestro peor enemigo. ¿Sueno o pesadilla?, eso solo depende de cuanto nos tome volver a conciliar el sueno.
This review of Tristana (1970) was written by Zoran S on 02 Aug 2008.
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