Review of The Sweet Hereafter (1997) by Wether M — 28 Apr 2006
No se puede decir que sea yo muy fan de Atom Egoyan. Un par de veces que he pillado [i]Exotica[/i] en la tele he acabado por quedarme dormido, y [i]Ararat[/i] me pareció densa en exceso. Sin embargo, [i]El dulce porvenir[/i] me ofrecía un reclamo poderoso: está basada en una novela de Russell Banks. Aunque no he leído nada de Banks, una de mis películas favoritas, [i]Aflicción[/i], también es adaptación de una novela suya. Aunque Egoyan no es Paul Schrader, confié en ese dato y me enchufé en el portátil el DVD de [i]El dulce porvenir[/i], cortesía de la videoteca Van Pelt. Para ir aclarando conceptos, la peli gira alrededor de un accidente en el que un autobús escolar se hunde en un lago helado. Los habitantes del pueblecito donde ocurre tamaña tragedia reciben entonces la visita de un abogado de los que aquí llaman [i]ambulance chasers[/i], que quiere impulsar una demanda colectiva contra quien toque, para sacar unos milloncejos.
LADO BUENO: Pero lo de la demanda, como pronto se ve, es lo de menos. Banks y Egoyan se centran en las relaciones paterno-filiales, el dolor, la pérdida, y el tambaleante sentido de comunidad. Además, el abogado tiene sus propios demonios interiores, en la forma de una hija yonqui que no hace más que llamarle para pedirle pasta. Ian Holm interpreta a este personaje (el abogado, no la hija :rolleyes: ) con su maestría habitual. Sarah Polley (Isabel Coixet y todo lo que tú quieras, para mí siempre será la niña que iba con el Barón de Munchausen) también se hace notar, en el papel de una superviviente del accidente que acaba por convertirse en la pieza central del drama. Egoyan crea una calma tensa fabulosa. A destacar la escena del accidente, visto de lejos, con una sensación de realidad tremenda.
LADO MALO: Combinar la historia, de niños muertos a mansalva y reproches morales a los adultos, con la versión del Flautista de Hamelín de Robert Browning no resulta un movimiento muy desacertado por parte de Egoyan. De hecho, a veces es sorprendente lo bien que cuadra. Pero aun así se repite en demasía la voz de Polley recitando versos.
EN TRES (3) PALABRAS: Tragedia familiar múltiple.
This review of The Sweet Hereafter (1997) was written by Wether M on 28 Apr 2006.
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