Review of The Man from Laramie (1955) by Xavi P — 29 Oct 2008
Los heroes de Mann son hombres solitarios enfrentados a un mundo que les es ajeno, que no comprenden, y en el que solo encuentran incomprension. La ultima obra maestra del director de Colorado Jim construye un personaje, Will Lockhart (una nueva leccion magistral de Stewart), que se erige en epigono del hombre de western.
Lockhart esta de paso; viene de un lugar impreciso y se dirige a un territorio inconcreto. Sin embargo, la aportación de Mann se halla en el hecho de que esta condicion de eventualidad forma parte de la persona misma de Lockhart: el hombre de Laramie no es nadie.
Ha sido militar y volverá a serlo cuando cumpla su mision, pero durante su cometido se encuentra en excedencia del ejercito, no es un vaquero y tampoco un pistolero; es un hombre solo que ha sido desposeido de lo poco que le mantenia enraizado a este mundo y emprende una lucha desesperada por agarrarse por fin a algo o a alguien.
En un principio, es la venganza lo que mueve a Lockhart -como en cualquier buen western en que la venganza es la generadora de los acontecimientos, esta acaba mostrandose en su inutilidad mas absoluta- pero esta se torna, en el momento culminante de revelacion, quasi mistica, despues de una biblica ascension a un acantilado, en la motivacion real que determina la conducta del heroe de Mann: la busqueda de una identidad que tal vez nunca ha tenido.
De ahi el empeño y la resistencia de Lockhart, a pesar de los kafkianos obstaculos con los que debe lidiar en Coronado. Su viaje es el ultimo cartucho antes de aceptar su destino: la marginalidad. El suenyo premonitorio del viejo Waggoman (de resonancias euripideanas) anuncia el final tragico de Dave, del mismo modo que el suenyo de Mann y quizas el del espectador es que James Stewart cabalgue eternamente, en soledad, hacia el horizonte.
This review of The Man from Laramie (1955) was written by Xavi P on 29 Oct 2008.
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