Review of Mishima: A Life in Four Chapters (1985) by Antonio R — 08 May 2006
En los años cincuenta y sesenta, Yukio Mishima era uno de los escritores japoneses más importantes. No obstante, lo que más contribuyó a acrecentar su fama fue la vida que llevó, tan apasionada como estrambótica. Casado y con hijos, tenía fuertes tendencias homosexuales. Obsesionado con el [i]bushido[/i] y asqueado de la progresiva occidentalización de Japón, le dio por ponerse cachas y hacerse fotos en posturas marciales. Por último, en un movimiento definitorio, creó su propio miniejército con la colaboración de las Fuerzas de Autodefensa (el limitado "ejército" japonés). Al final tantas obsesiones tenían que explotar de alguna forma, lo que ocurrió en 1970 cuando Mishima se plantó con cuatro de sus acólitos en un cuartel. Maniataron al comandante y se hicieron fuertes en su despacho, tras lo cual Mishima logró que el cuartel entero se reuniera para escucharle dar un discurso patriótico. Como la soldadesca se mofó más bien de sus consignas pro-Imperiales, Mishima hizo honor al [i]bushido[/i] que tanto admiraba: [i]seppuku [/i]al canto, con uno de sus seguidores llevando a cabo la decapitación correspondiente. No es de extrañar que Paul Schrader, el escritor de [i]Yakuza [/i]y [i]Taxi Driver[/i], se interesara por llevar una vida de este calibre a la pantalla.
LADO BUENO: El guión, obra de tres Schraders (Paul, su hermano Leonard, y la esposa japonesa de este, Chieko), opta por una estructura en cuatro partes, como el título indica. Las tres primeras presentan recreaciones de escenas de tres diferentes novelas de Mishima, salpicadas con escenas en blanco y negro de la vida del autor, y con otras del último día de su vida, estas en color. Aunque suena enrevesado, impresiona la facilidad con la que se siguen los varios hilos narrativos. Ken Ogata crea un Mishima cambiante, inseguro a veces, imparable otras, sorprendentemente jocoso en ocasiones. Pero el mayor logro de la película es la belleza de casi todos sus planos. Se intuye que Schrader se empapó bien de Kurosawa y Kobayashi antes de planear el rodaje.
LADO MALO: La película no logra sin embargo sacar alguna conclusión de la vida y obra de Mishima. No le juzga en un sentido u otro, lo que bien puede ser una virtud, limitándose a reflejar las contradicciones del personaje. Por desgracia, al espectador no se le queda en mente más que una sucesión de magníficas composiciones acompañadas de la igualmente magnífica música de Philip Glass. Ninguna conclusión ética o filosófica acompaña al placer estético.
EN TRES (3) PALABRAS: Atípica [i]biopic[/i] literaria.
This review of Mishima: A Life in Four Chapters (1985) was written by Antonio R on 08 May 2006.
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